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De berrinches y límites.
A los niños pequeños les es difícil controlar las emociones fuertes. Cuando se sienten frustrados, enojados o decepcionados, muchas veces se expresan llorando, gritando o pataleteando. Los berrinches son parte normal del desarrollo del niño. ¿Por qué tienen rabietas los niños?
Los niños pequeños están muy ocupados aprendiendo muchas cosas acerca de su mundo. Están ansiosos de tomar control. Desean ser independientes y podrían tratar de hacer más que lo que sus destrezas les permite. Quieren tomar sus propias decisiones y muchas veces no pueden lidiar con el hecho de no obtener lo que quieren. Incluso son menos capaces de lidiar con eso cuando están cansados, hambrientos, frustrados o asustados. Controlar su temperamento podría ser una de las cosas más difíciles de aprender.
A lo largo de la crianza, los padres se encuentran innumerables veces con la pregunta: ‘¿Cómo lograr el equilibrio?’ No quieren ser padres o madres sin límites, pero tampoco caer en el autoritarismo, que no es para nada aconsejable.
Es básico: los chicos necesitan límites en todas las etapas del desarrollo. Estos, resultan el reflejo de los cuidados y el amor, no de un castigo sin explicación. Es por ello que resulta fundamental acompañarlos con explicaciones acerca de las consecuencias que traen aparejadas las dos opciones: acatarlos o transgredirlos.
Los más chiquitos necesitan esa presencia del adulto para que les señale el camino de la independencia y la autonomía con seguridad. Todo límite, cuando se sostiene con seguridad, da confianza a los chicos durante su crecimiento, poniendo el acento en el proceso de construcción de la personalidad propia del niño ya que necesitan confiar en que los adultos están para los límites y los permisos, para acompañarlos y no abandonarlos en el ‘hacé lo que quieras’.
El aprendizaje, sin embargo, no es sólo para los chicos. Los adultos debemos animarnos también a tomar este desafío como parte de nuestra formación como mamás y papás: "Para los adultos, armar el juego de presencia-ausencia suele resultar difícil. Pero esto también se trata de un desafío: los niños tienen que aceptar una norma y los padres tenemos que poder sostenerla sin apelar al ‘Porque yo lo digo’, dando –y sosteniendo- razones", Hay que tener en cuenta que "los sentimientos de responsabilidad, compromiso y confianza no aparecen de un día para otro: se van transmitiendo y construyendo desde los primeros momentos de autonomía de nuestros hijos", no se trata de lidiar con los límites como si fuera algo que hay que desechar, sino de aprender a utilizarlos, transmitiendo amor y seguridad.

Lic en Psicología Paola Calfapietra. Coordinadora del Centro A-Ser.
MN 32967 - MP 93264.