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ATENTO A LA PLAY… DESATENTO EN LA ESCUELA…
Lo primero que comentan los papas cuando los derivan del colegio, a una consulta psicopedagógica porque el niño se manifiesta disperso, es “cómo puede ser si en casa pasa horas atento a sus juegos de play, wii o computadora”.
Esta cuestión se pone de manifiesto en muchos de los casos que llegan a consulta. Lo que sucede es lo siguiente. Nuestro cerebro, sobre todo el cortex prefrontal, es quien se encarga de planificar, organizar, seleccionar alternativas para lograr una meta, inhibir algunas acciones y realizar otras, ya sean dichos orales o conductas motoras, etc. Pues entonces cuando este “director de orquesta” muestra fallas en su accionar, nos encontramos con niños que manifiestan dificultades para realizar todas estas tareas mencionadas, en forma natural y autónoma. En algunas situaciones, como en los juegos de play, suele no observarse la sintomatología y es debido a que, cuando la estimulación es exageradamente superior a lo habitual para realizar una actividad y se conecta con nuestro cerebro, este hace un mayor esfuerzo ya que se activan las zonas de placer y de recompensa.
La realidad es que en el aprendizaje escolar y en la mayoría de las actividades extracurriculares, deportivas, recreativas y hasta incluso domesticas, no se cuenta con este elevado umbral de estimulación.
Pues entonces, nos preguntamos aquí, cómo hacer para que estos niños puedan aprender y disfrutar lo mejor posible del recorrido escolar.
La respuesta involucra a todos los actores intervinientes en el proceso de aprendizaje de cada niño en particular. El tratamiento psicopedagógico, luego de un periodo de evaluación psicodiagnóstico, apuntara a compensar, estimular y rehabilitar las funciones cognitivas deficitarias. S e ayuda al niño a manejar y utilizar herramientas y estrategias que promuevan una mejor organización, como el calendario, la agenda, el reloj.
Los papas y los docentes, cumplen un rol importantísimo para ayudar al niño. “Un prefrontal auxiliar” seremos por un tiempo. Esto quiere decir, que mientras se trabaja sobre estas áreas del cerebro deficitarias (mencionadas anteriormente), debemos ayudar al niño a planificar, organizar, seleccionar e inhibir. Siendo parte de la ayuda, parte del recorrido que el niño va haciendo, lejos de la penalización, el enojo, las penintencias y los castigos, estaremos siendo parte de la ayuda que el niño necesita.
Recordemos que el niño no es que no quiera prestar atención, sino que no puede.
Lic. María Fernanda Cabrera. Psicopedagoga
Centro interdisciplinario de psicoterapias A-Ser. Consultas y asesoramiento al: 4758–6231 / 15-6977-7150