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¿CÓMO ABORDAR LA INFERTILIDAD?

Para poder empezar a hablar de este tema debemos tener en cuenta algunas cuestiones hist óricas que probablemente, sin que nos demos cuenta, sigan influyendo en nuestra forma de entenderlo.
Antiguamente, la filosofía, la mitología, la literatura, plantean el tema de la fertilidad humana repleto de tabúes y misterios. Y generalmente relacionando a la fertilidad con la suerte, la abundancia, la gracia, la prosperidad y la fortuna, mientras que la infertilidad tenía atisbos de maldiciones, infortunio, adversidad y desventuras.     Trataremos de relacionar aquí estas características que intuitivamente siempre acompañaron este concepto con lo que vemos en nuestra realidad cotidiana. En primer lugar, todas estas descripciones de lo relacionado con la fertilidad en épocas lejanas nos habla de un tema que siempre movilizó y preocupó, y del cual siempre se buscaron respuestas proporcionales al conocimiento de cada momento.
Con el conocimiento del que disponemos en este momento está claro que el problema de la infertilidad no es un problema biológico como podría ser cualquier otro, sino que invade a todo el sujeto; vida individual, de pareja, social, etc.
A pesar de los avances tecnológicos en la medicina, cada vez son más los casos de parejas que no pueden tener hijos cuando lo desean. Y no es casual que hablemos del concepto de deseo, motor principal de nuestra vida. Sucede en muchos casos que las ansias de lograr una realización en lo profesional o en lo económico, la tardanza en tener una pareja estable, etc., retrasa una búsqueda que antes era más temprana. Cuando aparece el deseo, quizá el reloj biológico problematiza la situación. Entonces, la tardanza en la búsqueda de descendencia, el stress que acompaña la vida cotidiana tanto de hombres como de mujeres, la obesidad, el abuso de alcohol, drogas, tabaco y medicamentos, anorexia nerviosa, etc. son posibles determinantes propios de nuestra época.
Y acá debemos hacer una primera aclaración. Cuando aparecen estas dificultades tan complejas de describir nos damos cuenta que ya no podemos considerar al cuerpo solo como al “organismo” del que habla la ciencia. No podemos describir al cuerpo solo como la suma de mecanismos biológicos, como un mismo cuerpo para todos, porque de esa manera nos quedaríamos con muchos fenómenos sin posibilidad de explicación o solución. Hay que sumar la dimensión subjetiva inmersa en este proceso de búsqueda de concepción.  Si nos dedicamos a estudiar solo lo biológico, excluimos al sujeto. Y es el sujeto el que atravieza de maneras diferentes por el sufrimiento. Independientemente de las causas, la pareja que no puede tener hijos debe pasar irremediablemente por un proceso de duelo, se pierde algo que va más allá de la capacidad reproductiva, se ve postergado un proyecto culturalmente obligatorio y una aspiración central en sus vidas. Y va a depender de su fortaleza psíquica, de los vínculos que la rodean, de su historia personal, de sus expectativas, etc., la manera como este proceso se desarrolle.
La infertilidad suele estar asociada con sensaciones de pérdida, angustia, culpa, anormalidad, vacío y estos sentimientos pueden llegar a ser determinantes. La relación de la psicología con la infertilidad siempre fue un tema controvertido, actualmente gracias a los avances tanto en el campo médico como en el psicológico, no podemos hacer una lectura unilateral del problema. 
Las personas con problemas de fertilidad necesitan además de la información acerca de las causas, diagnóstico y tratamiento, un acompañamiento que les permita comprender y aceptar las dificultades y conocer qué factores determinan su posición subjetiva  frente a lo que le está pasando.
Ya casi no existe la mirada de los problemas médicos sólo como una descripción de un desajuste en algún mecanismo de un cuerpo compartido por todos. La subjetividad es lo que nos define.

Lic. Carina M. Sívori. Psicoanalista. M.N. 20662 - M.P. 91463.
Consultas al: 4758-1740 / 15-6953-7703.