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Golpes de calor: Lo que hay que saber para que el verano no afecte a la salud

Altas temperaturas, exceso de sol y la falta del agua requerida por el cuerpo pueden dar lugar a daños irreparables en el organismo. Es lo que se conoce como golpe de calor.
A rasgos generales, para estar bien hidratados se dice que las mujeres deben incorporar como mínimo dos litros de agua diarios y tres litros es lo que deben consumir los hombres. Estas cantidades pueden variar según las condiciones del entorno tales como temperatura, humedad ambiental, nivel de esfuerzo físico y alimentación.
La temperatura tiene un efecto muy importante sobre la pérdida de agua del organismo a través del sudor, y por tanto, en el estado de hidratación del organismo.
La deshidratación es el principal peligro de un golpe de calor. Además, no se detecta desde su inicio, sino que comienza a manifestar sus síntomas pasado un cierto tiempo cuando ya ha causado daños en órganos tan importantes como el hígado, riñón o piel. Es por ello que es mucho mejor prevenirla que atacarla. En este sentido, prevenir los golpes de calor es de suma importancia.
Consejos y Recomendaciones para prevenir golpes de calor: Antes de nada, hay que tener en cuenta que niños, ancianos y enfermos, son las personas con más probabilidad de sufrir un golpe de calor y los que pueden sentir los efectos más rápido. También es de destacar que cualquier persona que realice ejercicio físico intenso con altas temperaturas, consuma alcohol o determinados medicamentos, también deben tener especial cuidado para prevenir un golpe de calor.
Síntomas de un golpe de calor: Aunque, como dijimos, las necesidades de agua son diferentes en función de la edad, sexo, actividad física y entorno entre otros factores, un golpe de calor y la deshidratación que produce, se manifiesta con síntomas comunes a todos:
Sed intensa.
Temperatura corporal elevada.
Piel caliente, roja y seca.
Dolor de cabeza.
Fatiga y debilidad.
Vómitos y náuseas.
Dificultad de concentración, confusión, mareo.
Ritmo cardíaco y pulso acelerado.
Pérdida de conciencia en casos avanzados.
Calambres musculares.
Las recomendaciones para prevenir un golpe de calor son muy simples:
Proteger la cabeza del sol así como evitar pasar mucho tiempo a la exposición solar, especialmente durante el mediodía
Tomas mucho líquido, agua o jugos de forma frecuente en pequeñas cantidades y sin esperar a tener sed.
Comer frutas, verduras y otros alimentos con abundante agua pero evitar bebidas altamente azucaradas.
Evitar alimentos ricos en proteínas.
No abusar de bebidas alcohólicas ni con cafeína.
No hacer ejercicio al sol.
Llevar ropa ligera y fresca de colores claros (los oscuros absorben más radiación solar)
Evitar situaciones de estrés
La importancia del agua: Para prevenir un golpe de calor es muy importante llegar a tomar conciencia de la importancia del agua para el organismo. El agua puede ser ingerida directamente o a través de alimentos y bebidas. Entre las funciones del agua en el organismo destacan:
Es el medio de transporte del oxígeno y los nutrientes en las células.
Es fundamental en la formación del líquido sinovial que lubrica las articulaciones, forma la saliva y los jugos gástricos.
Regula la temperatura corporal a través del sudor.
Participa en la eliminación de residuos y toxinas a través de la orina y el sudor.
Ayuda a la expulsión de las heces.
En caso de un golpe de calor, los expertos recomiendan:
La persona afectada debe permanecer en un lugar fresco, a la sombra, recostada pero siempre con los pies en alto.
Si es posible llevar a la persona que ha sufrido el golpe de calor a una habitación con aire acondicionado o ventilador.
En caso de temperaturas superiores a 40º es importante bajar la temperatura corporal mediante diversas técnicas como baños en agua fría. También se puede hacer quitando la ropa y aplicando paños mojados sobre el cuerpo, especialmente en frente, axilas e ingles.


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