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Las malas posturas de los niños

Durante las clases o entrenamientos de deportes, los profesores o instructores tienen la posibilidad de realizar observaciones sistemáticas sobre las posturas de los alumnos, especialmente durante el período de crecimiento (desde los 6 ó 7 años hasta la adolescencia, cuando termina de crecer la columna, 15 o 16 años, según los casos). Es, precisamente, durante los típicos “estirones de crecimiento”, cuando el cuerpo (los huesos, las articulaciones y los músculos) se está adaptando permanentemente, se desequilibra para volver a equilibrarse, y en este interjuego puede surgir una alteración postural que origine una deformación en la alineación corporal provocando patologías.
Muchas veces, algunos dolores o alteraciones posturales son origen de consultas al ortopedista, pero cuando estos desequilibrios no conllevan sintomatología, pueden pasar desapercibidos y evolucionar de una manera para lo cual el momento de detección sea tardío y sus consecuencias osteoarticulares mayores.
Es por esto, que la detección precoz es el mejor de los caminos, y poder brindar algunas pautas de observación a los profesores y padres, para instarlos a agudizar su mirada sobre la posturas de los niños, es el objetivo de este artículo.
Los signos más fáciles para detectar y observar en forma temprana, son:
•Cuando el niño está parado, con los pies juntos (que la parte interna se contacte), observar que se forme un arco en este borde interno (no debe ser muy exagerado).
•Observar si los pies “apuntan” hacia delante (las puntas de los pies no deben tender a abrirse ni a cerrarse).
•Los tendones de Aquiles (mirando desde atrás) deben continuarse en línea con el centro de los talones y caer perpendiculares al piso.
•Las rodillas deben “mirar” hacia delante.
•Los pliegues que se forman debajo de los glúteos deben estar a la misma altura.
•Los bordes superiores de los huesos ilíacos (donde se marca la cintura) deben estar a la misma altura.
•Los espacios que quedan entre los brazos y el contorno del cuerpo deben ser simétricos en ambos lados.
•Los huesos omóplatos tienen que estar a la misma altura y distancia de la columna.
•Las apófisis espinosas (los “huesitos de la línea media de la columna”) deben seguir una línea vertical.
•Las clavículas tienen que estar simétricas en ambos lados.
•Los bordes superiores del contorno de los trapecios deben ser simétricos a ambos lados.
•La cabeza tiene que mirar al frente (no tener un ojo o una oreja más adelantados que el otro).
•En una mirada lateral, la cabeza debe estar alineada con el lateral de la cadera y a la altura de los hombros (no más adelantada, ni los hombros adelantados respecto de esa línea imaginaria que une la oreja, la parte lateral de la cadera y el hueso lateral del tobillo).
Este conjunto de signos puede ser tomado como guía ya que, a veces, pueden aparecer asimetrías. Para la observación de algunos de los puntos enumerados es necesario que el niño esté en ropa interior, por lo que al profesor se le puede escapar en el contexto de la clase por la indumentaria típica; en esos casos el docente puede explicar a los padres que observen esos signos y actuar como agente de prevención secundaria.
Si se detecta alguna asimetría en los puntos marcados, sería importante sugerir una consulta profesional con el pediatra o el ortopedista infantil, para evaluar el caso particular y prevenir su evolución descontrolada.
Lic. Karina Bulacio. Kinesióloga Fisiatra UBA  M.N. 11633. Consultas y asesoramiento al 4734-6960.